viernes, 10 de julio de 2009

Tres incompletos... tres historias...

1. 
No parecía fácil comprender la utilidad de aquella construcción; era mas bien una pirámide no uniforme con sus bordes salidos asemejando escalones o escalinatas, que terminaban en un largo traspatio que se extendía alrededor de 50 metros. El sol quemaba como mil brasas encendidas. Una serie de escalofríos siguieron ante ese descubrimiento, una sensación de incertidumbre me recorría, el sol abrasante hacia que mi sudor fuera como torrentes que brotaban de mi cabeza, las gotas se escurrían por mi cara y algunas caían en mis lentes y me enfadaba porque perdía visibilidad. De vez en vez tenia que quitarme los lentes y limpiarlos. A cada paso descubría mas la forma entera de aquel monumento pero seguía sin entender porque estaba ahí y porque nadie lo había notado, en mi mochila traía las notas que había conseguido sobre la zona, sin embargo, en ninguna describía algo parecido, también pensé que estaba perdido y el miedo empezaba a ser mas latente en mi mente, aunque trataba de no pensar en el. La emoción era mas grande al haber descubierto algo que nadie antes había visto. Durante el recorrido tras pasar grandes arbustos y otros árboles, iba descubriendo mas el esplendor que en eso había, porque una vez pasando ese pedazo de selva, se abrió una explanada entre esas 2 lomas, a la izquierda había un corredor donde se podía ver los postes o donde alguna vez estuvieron, por toda la zona había piedras tiradas, sin embargo no eran cualquier tipo de piedra, eran piedras talladas y de un tamaño uniforme lo que indicaba que tenían una función y habían sido abandonadas, tal vez todas apiladas o formando alguna otra construcción. Con movimientos casi frenéticos empecé a remover un grupo de piedras donde se figuraba un pequeño dibujo en relieve, era un hombre medio agachado y con algún tipo de envoltura asido a su cabeza. Era intrigante todo aquel lugar, estaba sofocado por el calor, el sol estaba exactamente arriba de mi cabeza, quise voltear al cielo y fui interceptado por sus rayos que me cegaron, los ojos no podían ver nada y con un movimiento brusco me los talle, incorporar la vista me costo algún tiempo y al tratar de que regresara con miles de gestos. De pronto al final de ese corredor y casi por donde empezaba el lado oeste de la construcción, entre mi vista borrosa pensé ver una sombra de una persona, al tratar de abrir bien los ojos y enfocar aunque me costaba vi que algo se estaba retirando, mi corazón empezó a palpitar a mil por hora, alguien al final estaba viéndome y rápidamente se alejo, una vez mas cerraba y abría los ojos seguidamente para que la vista retornara por completo, limpie mis lentes e hice el esfuerzo por enfocar a la distancia pero no había nada. Pensé que mi mente estaba jugándome una broma, también pensé que debí haberle echo caso al taxista gordo que me llevo a la orilla de la carretera, donde me advirtió tres días antes que no era seguro entrar a esa zona de la selva sin guía. Aunque también la aventura es lo que me caracteriza, sabia que Dios estaba conmigo, pero empezaba a dudar y pensaba “y si esta con ellos”, no era un gran devoto y al final no tenia tanta confianza en el. Apresure el paso y con mi agitación y mi temor a encontrarme con alguien empecé a correr. Llegue hasta el costado y las sombras me empezaron a inundar, al final la selva atrapaba a esa construcción y podía sentir como si me estuvieran observando. Después de tomar 2 largas bocanadas de aire grite, mi garganta me jugo una mala pasada y la voz apagada salio, no pude entonar la nota grave y en lugar de eso lo que emergió fue un grito ahogado, de esos que denotan temor. Una vez mas y ahora si tratando de controlar mi respiración entone un grito grave, un grito de Ey, trataba de visualizar entra las sombras pero no lograba ver nada…

2. 
A medida que iba cayendo la tarde, las sombras de los edificios empezaban a cubrir toda la ciudad, seguia caminando sin un destino fijo o mas bien sin un destino pensado, sus piernas casi temblorosas de tanto andar y sus pies adoloridos de miles de pasos, hacian que terminar el dia fuera mas duro. Se habia salido de aquel cuarto tras un puertazo, las peleas cada vez eran mas seguidas, sin motivo empezaban, si no movia el sofa era un problema o si lo movia de mas tambien, todo parecia que terminaba inevitablemente. Los gritos de uno y de otro hacian que hasta los vecinos se incomodaran. Pero esa tarde fue diferente, las cosas iban en paz y no habia motivos para pelear, predominaba mayormente un ambiente incomodo, nadie hablaba y eso era extraño, siempre habia algo que decir. La miro tras quitar su libro de la cara, con un movimiento como de pendulo de reloj, ella seguia tirada en el sillon de enfrente y no dejaba de mirar su telefono celular, parecia entretenida moviendo sus dedos aparentando nunca detenerse, algunas sonrisas se le escapaban y las miradas al cielo asemejaban a una niña enamorada. Pero el sentia que en su pecho un nudo empezaba a estirarse y a atarse mas, el enojo se hacia mas evidente. Las ganas de levantarse y ver que es lo que estaba escribiendo eran mas evidentes, sin embargo se contenia. Llevaba 30 paginas de ese libro que ni sabia de que se trataba, leia pero su mente divagaba y trataba de adivinar que habia tras aquella conversacion, trataba de crear un crucigrama de situaciones o un rompecabezas de personas que la buscaban. Las peleas eran porque ya no se llevaban bien, y aun tenia la firme idea que no habia otro que estuviera tras ella. Siempre se salia con Andonie que mas bien era un afeminado que buscaba verlo de pies a cabeza, notaba cada vez que llegaba que sus ojos se encendian al verlo a el. Era su mejor amigo y pasaba mas tiempo vistiendose que Marga y Sofia. Por otro lado estaba Marga, una mujer dotada de un cuerpo magnifico, con un aire de soñadora y siempre con movimientos sensuales. Vestida siempre de vestido que dejaba lucir sus frondosas piernas, una cintura inigualable y grandes senos que medio dejaba enseñar con sus escotes pronunciados. No habia de quien dudar, el tiempo se lo gastaban en el piso donde vivian, un espacio que rentaban en el edificio Nuno de la calle segunda, arriba de la tienda de deportes. El espacio era minusculo, nadamas contaba con un gran estudio que llenaba la mitad, al final y solo separado por una especie de cortina estaba la cama que los 2 amaban por su suavidad, donde antes decian se habian encontrado. En un costado habia un cocina pequeña que contenia el trastero y una estufa de 2 quemadores, la separacion la hacia el frigobar, en el otro costado los unicos 2 sillones en donde estaban acostados, y a un lado una mesa alta con 4 sillas altas. La tentacion de levantarse y arrebatarle el aparato que tenia en sus manos crecia con el paso de los minutos, ya no estaba leyendo y ella parecia disfrutar que el se llenara de rabia. Con un salto se levanto del sillon, tiro el libro, y de un paso llego hasta ella, con un movimiento brusco le arrebato el celular. La cara de Sofia era de terror, se llevo las manos a su cara pensando que le iba a pegar. Nunca antes lo habia hecho, pero ella entre sus dedos se podia ver como cambiaba su cara a la risa de niña traviesa. Sofia se caracterizaba por sus bromas, siempre sonriendo pensando a quien engañar, tal vez era su naturaleza. Una mujer que mas que guapa, era encantadora por tener siempre una sonrisa, siempre encontraba el lado comico de las cosas y aunque estaba pasando el peor tiempo no habia porque dejar de sonreir. Despues de su arrebato noto que el telefono celular estaba apagado, no habia estado escribiendo y no escondia nada, simplemente trataba de medir la paciencia y el entendimiento de Vicente.

3. 
Faltaban apenas tres minutos para la salida del autobús, y con una sonrisa nerviosa saludaba al chofer, trataba de decirle que no podian salir, que aun faltaba un pasajero mas pero el tiempo habia llegado y no podian esperarle. Era necesario tomar una decision, el paquete nunca llegaria y no podia irse sin el. Las instrucciones fueron precisas, a las tres en punto estaria el mensajero con el paquete que tenia que trasladar hasta la capital, donde habia que entregarlo al siguiente mensajero. Los podia identificar porque traian camisas sin mangas, con overol y una gorra de maquinista de tren. El paquete no debia de pesar mas de tres kilos y no era mas grande que una regla de treinta centímetros. La consigna estaba dada, tenia que llegar a su destino, sino las consecuencias las encontraria al llegar, tenia que pagar caro su falta de pericia. La sonrisa temblorosa con las manos sudadas por el nerviosismo y una sensación de querer vomitar lo invadian. El chofer se acerco y con un gesto amable le dijo que iba a esperar 5 minutos mas, no tenia idea de lo que estaba pasando, no sabia que no esperaba a nadie sino a una pequeña mochila. Volteaba a ver a todas direcciones tratando de encontrar a la persona con las señas que esperaba. A lo lejos, un hombre con un gorra de esas de tiras blancas o tiras negras, con una visera larga y calce grande se acercaba a toda prisa, aun quedaban 3 minutos de la prorroga que habia dado el chofer, nerviosamente y con el corazon a tope levantaba la cabeza esperando ver los rasgos del que corria hacia el anden. La desilusión llego rapido, el que corria no era el mensajero sino uno que tambien llegaba tarde a su salida. No habia mas que hacer, el mensajero no iba a llegar y tenia que tomar la decision de seguir sin el paquete o esperar a que llegase y partirle la cara al mensajero impuntual. Todo parecia seguir como en camara lenta, no tenia el telefono de las personas que lo iban a entregar, no sabia de que se trataba y no sabia lo que contenia el paquete. Maldecia en la mente el momento que llego a aquel bar en busca de un mister Garza, la persona que le iba a prestar dinero para saldar la cuenta que se habia salido de control por mal gastarlo en una parranda y cumplir su sueño de estar con tres mujeres, donde al final lo estafaron, salio golpeado y no pudo cumplir su fantasia. Ahora estaba metido en un lio mayor, tenia que cumplir su cometido porque si no, su vida estaba en juego. El chofer después de haber dado siete minutos de gracia no podia hacer mas, tenia que partir. Notablemente enojado ahora no regala ninguna sonrisa, sino simplemente encoje los hombros y hace la seña de que tiene que partir. Jonas que no tiene ninguna opcion toma la mas facil, se trepara al autobús y acatara las consecuencias, este juego ha llegado demasiado lejos y lo que mas quiere es que todo termine. El camino es largo, mas de ocho horas hasta su destino, tiene suficiente tiempo para revisar lo que ha sucedido y revisar lo que sucedera. La tristeza era evidente, el estomago revuelto y con la sensación de devolverlo, el respirar el humo que desprenden los camiones hacian mas agudo su sentimiento y su temor por no llevar su paquete, se mezclaban. El camion en movimiento y su lugar asignado el numero tres, parecia que el destino habia consipirado en contra de el. El camion estaba lleno y la atmosfera que se vivia era extraña, al final de las hileras de entre todas las personas se veia una persona con camisa sin mangas, otra vez el corazon volvia a su ritmo de los ultimos treinta minutos, apresurando los latidos y sudando…

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