jueves, 16 de julio de 2009

Cuento de una casa vieja

Inconcluso....

No siempre el rojo quedaba muy bien en esa fachada sin embargo se empeñaban en cambiarla según la tonalidad del cielo o de alguna señal que nadie alcanzaba a entender. Detrás de esas cortinas algo se escondía con gran misterio y aun era tiempo que no podíamos indagar, el lugar no cambiaba en su mas mínimo grano de polvo, ni siquiera el viento movía la tierra, cuando este se atrevía a pasar, muy suavemente mecía las copas de los árboles, lo único que cambiaba y que podría catalogarse como vivo era esa fachada. Aunque pasado el tiempo la fachada volvía a desquebrajarse, se ocupaban en volver a pintar sobre los pedazos de tierra cayéndose y despintados. Después de un tiempo el rojo desgastado volvía a retomar vida, pero esta mutaba a un amarillo intenso, que aun de noche pareciese que estaba encendido, las paredes laterales del exterior si no veias la fachada seguía siendo la misma casa vieja que aun no notaba que su edad cruzaba el siglo, las paredes de adobe con enjarre de tierra no eran mas que pedazos como un queso mal formado que había sido labrado por las pocas lluvias y el viento que se azotaba muy de vez en cuando, si te detenías a observar podías notar que era por mucho la casa mas vieja que existía en ese rumbo, el desolado espacio lateral que la rodeaba solo eran los montones de tierra apilados uno sobre otro, con algún intento de esa vieja maleza que se aferraba a tratar de vivir en esos espacios. Aun y con esta estampa todos los días amanecía con su banqueta bien barrida y con sus ventanales bien limpios, nadie sabia como pero siempre era así, ya ni se interesaban en saber. Los pocos animales que habitaban ni siquiera se detenían a descansar en el transcurso de su paso por el frente, ni los perros ni las hormigas parecían tomarle importancia a esa mole de tierra.

Cuando volví, después de tratar de conocer muchas historias de casas viejas y desdeñadas había escuchado sobre esta tradicional morada. El pueblo que la acogía no significaba nada y sus habitantes casi habían desaparecido, decían que la tierra estaba podrida y lo que en un tiempo fue una exitosa zona agrícola, ahora se sumía en su mas ajeno olvido, las calles empezaban a parecer caminos de tierra y sin forma, el animo de su gente se había apagado por que los jóvenes no podían esperar un mejor futuro y porque ellos mismos dejaron que se les fuera de las manos. Las capitales y grandes urbes que presumían de la mas exitosa modernidad, también habían olvidado que alguna vez existió un lugar tan prospero y que fuese el núcleo económico de antaño, ahora solo quedaban sus casas viejas y polvosas, el sol que parecía que llegaba a cada rincón hacia que los habitantes fueran personas obstinadas y de mal carácter, casi se había perdido el sentido humano y todos luchaban por sobrevivir un día mas. Los espacios públicos que son llamados así porque son para todos ahora eran solo espacios, porque el publico se había ido, la iglesia que había sido la mejor escuela del seminario ahora se notaba sola y con sus figuras sagradas inundadas de polvo, se podía observar que dentro de esta, el cristo que antes se veía imponente y daba temor, ahora mostraba una forma fantasmagórica con su brazo caído, su cara cada día llena de dolor tan agrio que se notaba, nadie se quería acercar porque existía la leyenda de que de tanto tratar de bajarse y correr, el yeso habia cedido y su brazo se le habia caído.

No había notado solo una cosa, que absolutamente nadie adornaban la casa, la de la calle grande, la que daba a esa plazuela que solo era un solar, con su pequeña barda de piedra tan desgastada y caída que en algunos lugares ya no existia como tal, en los bordes de esta plaza aun tan erguidos y cabales seguían 2 nogales que se resistían a caer ante desoladora escena.

El sol recio como nunca antes se había sentido hacia que cualquier ser vivo no se atreviese a andar en la hora de medio día, cuando los rayos caen verticalmente donde casi nada te puede ocultar de sus quemantes velos. Para esa hora nona solo se escuchaba a lo lejos el tintineo de las cabras que se atrevían a buscar un mejor árbol para encontrar su alimento. Ahí cuando el tiempo parecía detenerse y sientes en los brazos el frescor de la sombra, solo si estas debajo de un árbol o dentro de una casona vieja donde el viento rara vez hacia su aparición, en el desierto se veía como el polvo y tierra empezaban la danza de los pequeños remolinos que el viento creaba con sus luces parpadeantes como lo hacia ver el sol que pegaba a las pequeñas partículas.

El tiempo inmóvil a partir de ahí se llevaba los últimos recuerdos que Don Margarito, Don Mago como era conocido en ese paraje nos contaba como hasta hace unos años el pueblo se veía con mas vida, nos contaba como los últimos niños eran de las madres que regresaban al pueblo después de su aventura por la gran ciudad o porque su marido había optado mejor por pasar al otro lado como solían llamarle a la frontera. Nos contaba la última vez que pavimentaron la calle principal y la carretera que pasaba hasta los baños termales, donde ahora solo llegaba el fino olor a azufre que se desprendía de esas aguas hirvientes.

Al final de aquel día donde el sol se estaba poniendo en el horizonte y la refrescante brisa se podía sentir empezamos a notar una extraña presencia, fue el día en la que una simple casa vieja tomo vida y cambio la mía. Eran aproximadamente las 6:36 de la tarde, casi un tiempo perfecto, 6 horas antes de que terminara el día, 6 veces los primeros 6 minutos de una hora, y 4 veces 6 minutos antes de que esta se terminara, no encuentro una mejor relación para saber que ese es el tiempo en que la tarde deja de existir y empieza la terminación del día. Fue exactamente en ese tiempo donde la luz ya aparece como luz sino como un reflejo de esta y la obscuridad que desde mi óptica es la parte faltante de luz empieza a crear imágenes que no son reales o que pueden ser no tan falsas. En el momento mismo que nos alejábamos del pequeño tendajo que atendía con una vehemencia inusual el gran amigo que habíamos encontrado don mago, los colores que se desprendían de aquella fachada empezaban a hacer su aparición, parecía un espectáculo casi del tamaño de la aurora boreal, miles de colores se desprendían de aquel pedazo de casa, miles de destellos hacían que la fantasmagórica escena se convertirá en algo tan inusual que no daba temor estar presenciando esa gran puesta en escena.

Lo mas increíble fue el despliegue de aquel ejercito de diminutos seres, que uno a uno tenían una tarea asignada, el que estaba mas fachoso y desdeñado tenia una gran escoba el cual al ras de un vaivén que mecía de una forma muy peculiar aquel polvo acumulado se limpiaba automáticamente, con una cara diminuta y una nariz muy pronunciada, no podía ver los detalles pero conservaba un pequeño traje de agricultor del siglo 18 y un sombrero, unas sandalias mal amarradas, su piel morena que podía aventurarme a decir que era negra con grandes costras parecía que su trabajo de toda la vida era estar atado a aquella escoba pequeñita, detrás de el con una tunica diferente como una ...

viernes, 10 de julio de 2009

Tres incompletos... tres historias...

1. 
No parecía fácil comprender la utilidad de aquella construcción; era mas bien una pirámide no uniforme con sus bordes salidos asemejando escalones o escalinatas, que terminaban en un largo traspatio que se extendía alrededor de 50 metros. El sol quemaba como mil brasas encendidas. Una serie de escalofríos siguieron ante ese descubrimiento, una sensación de incertidumbre me recorría, el sol abrasante hacia que mi sudor fuera como torrentes que brotaban de mi cabeza, las gotas se escurrían por mi cara y algunas caían en mis lentes y me enfadaba porque perdía visibilidad. De vez en vez tenia que quitarme los lentes y limpiarlos. A cada paso descubría mas la forma entera de aquel monumento pero seguía sin entender porque estaba ahí y porque nadie lo había notado, en mi mochila traía las notas que había conseguido sobre la zona, sin embargo, en ninguna describía algo parecido, también pensé que estaba perdido y el miedo empezaba a ser mas latente en mi mente, aunque trataba de no pensar en el. La emoción era mas grande al haber descubierto algo que nadie antes había visto. Durante el recorrido tras pasar grandes arbustos y otros árboles, iba descubriendo mas el esplendor que en eso había, porque una vez pasando ese pedazo de selva, se abrió una explanada entre esas 2 lomas, a la izquierda había un corredor donde se podía ver los postes o donde alguna vez estuvieron, por toda la zona había piedras tiradas, sin embargo no eran cualquier tipo de piedra, eran piedras talladas y de un tamaño uniforme lo que indicaba que tenían una función y habían sido abandonadas, tal vez todas apiladas o formando alguna otra construcción. Con movimientos casi frenéticos empecé a remover un grupo de piedras donde se figuraba un pequeño dibujo en relieve, era un hombre medio agachado y con algún tipo de envoltura asido a su cabeza. Era intrigante todo aquel lugar, estaba sofocado por el calor, el sol estaba exactamente arriba de mi cabeza, quise voltear al cielo y fui interceptado por sus rayos que me cegaron, los ojos no podían ver nada y con un movimiento brusco me los talle, incorporar la vista me costo algún tiempo y al tratar de que regresara con miles de gestos. De pronto al final de ese corredor y casi por donde empezaba el lado oeste de la construcción, entre mi vista borrosa pensé ver una sombra de una persona, al tratar de abrir bien los ojos y enfocar aunque me costaba vi que algo se estaba retirando, mi corazón empezó a palpitar a mil por hora, alguien al final estaba viéndome y rápidamente se alejo, una vez mas cerraba y abría los ojos seguidamente para que la vista retornara por completo, limpie mis lentes e hice el esfuerzo por enfocar a la distancia pero no había nada. Pensé que mi mente estaba jugándome una broma, también pensé que debí haberle echo caso al taxista gordo que me llevo a la orilla de la carretera, donde me advirtió tres días antes que no era seguro entrar a esa zona de la selva sin guía. Aunque también la aventura es lo que me caracteriza, sabia que Dios estaba conmigo, pero empezaba a dudar y pensaba “y si esta con ellos”, no era un gran devoto y al final no tenia tanta confianza en el. Apresure el paso y con mi agitación y mi temor a encontrarme con alguien empecé a correr. Llegue hasta el costado y las sombras me empezaron a inundar, al final la selva atrapaba a esa construcción y podía sentir como si me estuvieran observando. Después de tomar 2 largas bocanadas de aire grite, mi garganta me jugo una mala pasada y la voz apagada salio, no pude entonar la nota grave y en lugar de eso lo que emergió fue un grito ahogado, de esos que denotan temor. Una vez mas y ahora si tratando de controlar mi respiración entone un grito grave, un grito de Ey, trataba de visualizar entra las sombras pero no lograba ver nada…

2. 
A medida que iba cayendo la tarde, las sombras de los edificios empezaban a cubrir toda la ciudad, seguia caminando sin un destino fijo o mas bien sin un destino pensado, sus piernas casi temblorosas de tanto andar y sus pies adoloridos de miles de pasos, hacian que terminar el dia fuera mas duro. Se habia salido de aquel cuarto tras un puertazo, las peleas cada vez eran mas seguidas, sin motivo empezaban, si no movia el sofa era un problema o si lo movia de mas tambien, todo parecia que terminaba inevitablemente. Los gritos de uno y de otro hacian que hasta los vecinos se incomodaran. Pero esa tarde fue diferente, las cosas iban en paz y no habia motivos para pelear, predominaba mayormente un ambiente incomodo, nadie hablaba y eso era extraño, siempre habia algo que decir. La miro tras quitar su libro de la cara, con un movimiento como de pendulo de reloj, ella seguia tirada en el sillon de enfrente y no dejaba de mirar su telefono celular, parecia entretenida moviendo sus dedos aparentando nunca detenerse, algunas sonrisas se le escapaban y las miradas al cielo asemejaban a una niña enamorada. Pero el sentia que en su pecho un nudo empezaba a estirarse y a atarse mas, el enojo se hacia mas evidente. Las ganas de levantarse y ver que es lo que estaba escribiendo eran mas evidentes, sin embargo se contenia. Llevaba 30 paginas de ese libro que ni sabia de que se trataba, leia pero su mente divagaba y trataba de adivinar que habia tras aquella conversacion, trataba de crear un crucigrama de situaciones o un rompecabezas de personas que la buscaban. Las peleas eran porque ya no se llevaban bien, y aun tenia la firme idea que no habia otro que estuviera tras ella. Siempre se salia con Andonie que mas bien era un afeminado que buscaba verlo de pies a cabeza, notaba cada vez que llegaba que sus ojos se encendian al verlo a el. Era su mejor amigo y pasaba mas tiempo vistiendose que Marga y Sofia. Por otro lado estaba Marga, una mujer dotada de un cuerpo magnifico, con un aire de soñadora y siempre con movimientos sensuales. Vestida siempre de vestido que dejaba lucir sus frondosas piernas, una cintura inigualable y grandes senos que medio dejaba enseñar con sus escotes pronunciados. No habia de quien dudar, el tiempo se lo gastaban en el piso donde vivian, un espacio que rentaban en el edificio Nuno de la calle segunda, arriba de la tienda de deportes. El espacio era minusculo, nadamas contaba con un gran estudio que llenaba la mitad, al final y solo separado por una especie de cortina estaba la cama que los 2 amaban por su suavidad, donde antes decian se habian encontrado. En un costado habia un cocina pequeña que contenia el trastero y una estufa de 2 quemadores, la separacion la hacia el frigobar, en el otro costado los unicos 2 sillones en donde estaban acostados, y a un lado una mesa alta con 4 sillas altas. La tentacion de levantarse y arrebatarle el aparato que tenia en sus manos crecia con el paso de los minutos, ya no estaba leyendo y ella parecia disfrutar que el se llenara de rabia. Con un salto se levanto del sillon, tiro el libro, y de un paso llego hasta ella, con un movimiento brusco le arrebato el celular. La cara de Sofia era de terror, se llevo las manos a su cara pensando que le iba a pegar. Nunca antes lo habia hecho, pero ella entre sus dedos se podia ver como cambiaba su cara a la risa de niña traviesa. Sofia se caracterizaba por sus bromas, siempre sonriendo pensando a quien engañar, tal vez era su naturaleza. Una mujer que mas que guapa, era encantadora por tener siempre una sonrisa, siempre encontraba el lado comico de las cosas y aunque estaba pasando el peor tiempo no habia porque dejar de sonreir. Despues de su arrebato noto que el telefono celular estaba apagado, no habia estado escribiendo y no escondia nada, simplemente trataba de medir la paciencia y el entendimiento de Vicente.

3. 
Faltaban apenas tres minutos para la salida del autobús, y con una sonrisa nerviosa saludaba al chofer, trataba de decirle que no podian salir, que aun faltaba un pasajero mas pero el tiempo habia llegado y no podian esperarle. Era necesario tomar una decision, el paquete nunca llegaria y no podia irse sin el. Las instrucciones fueron precisas, a las tres en punto estaria el mensajero con el paquete que tenia que trasladar hasta la capital, donde habia que entregarlo al siguiente mensajero. Los podia identificar porque traian camisas sin mangas, con overol y una gorra de maquinista de tren. El paquete no debia de pesar mas de tres kilos y no era mas grande que una regla de treinta centímetros. La consigna estaba dada, tenia que llegar a su destino, sino las consecuencias las encontraria al llegar, tenia que pagar caro su falta de pericia. La sonrisa temblorosa con las manos sudadas por el nerviosismo y una sensación de querer vomitar lo invadian. El chofer se acerco y con un gesto amable le dijo que iba a esperar 5 minutos mas, no tenia idea de lo que estaba pasando, no sabia que no esperaba a nadie sino a una pequeña mochila. Volteaba a ver a todas direcciones tratando de encontrar a la persona con las señas que esperaba. A lo lejos, un hombre con un gorra de esas de tiras blancas o tiras negras, con una visera larga y calce grande se acercaba a toda prisa, aun quedaban 3 minutos de la prorroga que habia dado el chofer, nerviosamente y con el corazon a tope levantaba la cabeza esperando ver los rasgos del que corria hacia el anden. La desilusión llego rapido, el que corria no era el mensajero sino uno que tambien llegaba tarde a su salida. No habia mas que hacer, el mensajero no iba a llegar y tenia que tomar la decision de seguir sin el paquete o esperar a que llegase y partirle la cara al mensajero impuntual. Todo parecia seguir como en camara lenta, no tenia el telefono de las personas que lo iban a entregar, no sabia de que se trataba y no sabia lo que contenia el paquete. Maldecia en la mente el momento que llego a aquel bar en busca de un mister Garza, la persona que le iba a prestar dinero para saldar la cuenta que se habia salido de control por mal gastarlo en una parranda y cumplir su sueño de estar con tres mujeres, donde al final lo estafaron, salio golpeado y no pudo cumplir su fantasia. Ahora estaba metido en un lio mayor, tenia que cumplir su cometido porque si no, su vida estaba en juego. El chofer después de haber dado siete minutos de gracia no podia hacer mas, tenia que partir. Notablemente enojado ahora no regala ninguna sonrisa, sino simplemente encoje los hombros y hace la seña de que tiene que partir. Jonas que no tiene ninguna opcion toma la mas facil, se trepara al autobús y acatara las consecuencias, este juego ha llegado demasiado lejos y lo que mas quiere es que todo termine. El camino es largo, mas de ocho horas hasta su destino, tiene suficiente tiempo para revisar lo que ha sucedido y revisar lo que sucedera. La tristeza era evidente, el estomago revuelto y con la sensación de devolverlo, el respirar el humo que desprenden los camiones hacian mas agudo su sentimiento y su temor por no llevar su paquete, se mezclaban. El camion en movimiento y su lugar asignado el numero tres, parecia que el destino habia consipirado en contra de el. El camion estaba lleno y la atmosfera que se vivia era extraña, al final de las hileras de entre todas las personas se veia una persona con camisa sin mangas, otra vez el corazon volvia a su ritmo de los ultimos treinta minutos, apresurando los latidos y sudando…